El accidente no comienza en el aire… comienza en la fase de decisión.
Altovuelo está continuamente aportando con asesorías y auditorías de empresas aéreas, donde muchos vuelos despegan en condiciones que “parecen aceptables”, pero que en la realidad ya están fuera de un margen seguro de operación.
El problema no es técnico.
El avión está operativo.
El piloto está habilitado.
El problema es la decisión de continuar cuando el entorno ya no perdona.
Hemos visto muchas veces cómo el deterioro de la meteorología se vuelve progresivo… casi imperceptible. Y en ese proceso, el piloto comienza a adaptarse, a normalizar lo que no debería ser normal.
Ahí es donde comienza a encubarse el accidente.
No en la falla.
No en la emergencia.
Sino en esa primera decisión que parecía inofensiva.
La diferencia entre un vuelo seguro y un accidente rara vez es una sola maniobra.
Es una decisión tomada justo a tiempo.
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