La NTSB publicó un estudio de seguridad sobre toxicología en pilotos con accidentes fatales de la aviación civil en Estados Unidos entre los años 2018 y 2022. El reporte encontró que 52.8% dio positivo a por lo menos una droga y que 27.7% presentó dos o más sustancias, en una tendencia que la agencia describe como al alza.
Dentro del universo analizado, el NTSB señaló que 28.6% de los pilotos tenía sustancias con potencial de afectar el desempeño, mientras que la detección de drogas ilícitas subió a 7.4%, empujada sobre todo por el delta-9-THC.
El estudio también registró con frecuencia medicamentos cardiovasculares, antihistamínicos sedantes, fármacos de venta libre, medicamentos para colesterol, próstata o disfunción eréctil, además de drogas ilícitas.
La agencia subrayó un matiz clave: la presencia de una sustancia en toxicología no significa automáticamente incapacidad operacional. El informe también encontró menor prevalencia en operaciones Part 135, en pilotos con certificado médico activo y entre titulares de licencias de transporte aéreo o comerciales, frente a pilotos de aviación general o sin certificación.
En total, el estudio actualiza los análisis previos del NTSB sobre 1990–2012 y 2013–2017, y coloca otra vez sobre la mesa la vigilancia médica, la detección de sustancias y la prevención como piezas centrales de la seguridad operacional. Para la aviación, el dato no busca sensacionalismo: busca medir un riesgo real y documentarlo con rigor.

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