Cuatro son las virtudes del estoicismo, sabiduría, justicia, coraje y la moderación, y todas están muy presentes en principales filósofos de la época.

Las antiguas enseñanzas pueden guiarnos hacia un bienestar más duradero y auténtico.
El estoicismo, una antigua filosofía fundada en Atenas hace más de 2000 años, ofrece una guía práctica para vivir una vida plena y significativa.
En esencia, los filósofos estoicos creen que mucho de lo que nos pasa está fuera de nuestro control, pero lo que sí podemos controlar siempre es cómo respondemos a lo que acontece a nuestro alrededor, y para hacer frente a este escenario, hay que seguir las virtudes del estoicismo que son el camino de: la sabiduría, la justicia, el coraje y la moderación.
Estas virtudes no son solo ideas abstractas; son principios prácticos que los antiguos filósofos expusieron para ayudar a cualquier persona a afrontar los desafíos de la vida. ¿Y quiénes son los filósofos estoicos que deberías conocer?
Epicteto
El filósofo estoico Epicteto fue uno de los pensadores antiguos más influyentes, tanto en la Antigüedad como en la época moderna. En sus enseñanzas demuestra la utilidad del estoicismo en cualquier situación.
Nació en la esclavitud hasta que fue liberado por Epafrodito y empezó a dedicar su vida a la filosofía. Epicteto convirtió la adversidad en oportunidad y se trasladó a Grecia abriendo su escuela de estoicismo en Nicópolis y teniendo mucho éxito, incluso entre personajes tan influyentes como los emperadores romanos al preocuparse más por la ética y la autoridad moral.
Y, mucho más adelante, el propio Theodore Roosevelt llevó consigo un ejemplar de Epicteto en sus exploraciones por Sudamérica, influenciando a sus soldados. Los Discursos de Epicteto es una obra que únicamente sobrevivió gracias a un alumno suyo llamado Arriano, a quien se le atribuye la transcripción de las lecciones que aprendió en su clase a principios del siglo II d. C.
Lucio Séneca
Séneca fue un destacado filósofo y dramaturgo romano que publicó varias obras esenciales sobre el estoicismo. En los textos filosóficos de Séneca, encontramos a un estoico que intenta vivir de acuerdo con las conclusiones a las que llega a través de la filosofía, afirmando que si poseemos lo esencial y un espíritu interior fuerte, podemos aceptar y soportar radicalmente cualquier circunstancia que el universo nos depare.
Como curiosidad, Séneca asesoró al emperador Nerón.
Marco Aurelio
Marco Aurelio Antonino Augusto fue emperador de Roma desde el año 161 hasta el 180 y gracias a sus “Meditaciones”, nos ha llegado una pintura muy concreta de cómo pensaba y vivía este emperador filósofo que también buscaba afrontar las dificultades de la vida a través del estoicismo.
Entre sus frases más célebres se encuentran: “Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida” o “Un hombre no debería tener miedo a la muerte, debería tener miedo a no empezar nunca a vivir”.
Escuela de los estoicos
Si bien estos cuatro filósofos encarnan la columna vertebral del estoicismo, también podríamos nombrar a Cleantes (c. 330-230 a. C.) y Crisipo (c. 279-206 a. C.) que fueron los sucesores directos de Zenón de Citio y contribuyeron significativamente al establecimiento y la expansión de las enseñanzas estoicas.
También Musonio Rufo, que fue quien enseñó a Epicteto, o los filósofos Diógenes de Babilonia, que hizo contribuciones en la ética y el lenguaje del estoicismo, o incluso Posidonio, que fue conocido como el mayor polímata de su época, ya que era astrónomo, historiador, geógrafo y, por supuesto, filósofo.


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