“Hay acontecimientos que uno estudia en los libros. Y hay otros que, por haberlos vivido, quedan para siempre en la memoria.”
El 11 de septiembre de 2001 demostró de una manera brutal que la Aviación no está separada del mundo que la rodea.
Ese día, miles de personas comenzaron su jornada pensando que sería un día normal. Pilotos, tripulantes, pasajeros, controladores, personal de aeropuertos y familias. Nadie imaginaba lo que ocurriría pocas horas después.
Para quienes que en ese día estábamos en Estados Unidos, aquella jornada tuvo una dimensión diferente. No fue solamente una noticia que vimos en televisión. Fue algo que sentimos, escuchamos y vivimos.
Y para un piloto, existe una enseñanza todavía más profunda: Nunca debemos dar por sentado que un vuelo será simplemente otro vuelo.
Cada despegue implica confianza.
El 11-S también nos recuerda que detrás de cada pasajero existe una historia, una familia y alguien que espera que esa persona regrese.
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