Fedotov murió el 4 de abril de 1984, durante un vuelo de pruebas de un MiG-31. La aeronave entró en una situación de pérdida de control y no pudo recuperarse.
Su trayectoria permite una reflexión muy potente sobre lo que hemos estado trabajando con los pilotos postulantes de Altovuelo:
La experiencia, el talento y el éxito no hacen al piloto invulnerable.
Precisamente cuanto mayor es la experiencia, mayor debe ser la conciencia de las propias limitaciones.
Fedotov fue un extraordinario ejemplo de Airmanship, pero también de la naturaleza implacable de la Aviación experimental: el piloto debe tomar decisiones con información incompleta, gestionar riesgos y reconocer rápidamente cuándo una situación está evolucionando fuera de los parámetros previstos.
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