Con la información disponible hasta ahora, pueden distinguirse claramente tres niveles de los hechos:
- Los hechos conocidos: el instructor Leandro Bertazzo se quitó el cinturón, abrió la puerta del Cessna 150 y se arrojó al vacío durante un vuelo de instrucción. Su alumna logró mantener el control de la aeronave y luego aterrizar con éxito. La Justicia Federal argentina abrió una investigación para determinar las circunstancias del hecho.
- Los antecedentes conocidos: posteriormente, familiares señalaron que el instructor atravesaba un momento personal difícil y que se encontraba bajo tratamiento psiquiátrico. Asimismo, la escuela de vuelo indicó que sus exámenes psicofísicos estaban vigentes y que quienes trabajaban con él no habían percibido señales evidentes que anticiparan un desenlace de este tipo.
- Lo que aún no puede afirmarse: mientras la investigación oficial no concluya, no puede establecerse con certeza una relación causal entre un eventual trastorno de salud mental y la decisión del instructor. Esa determinación corresponde a las autoridades investigadoras y, en su caso, al análisis médico-forense.
Desde la perspectiva de la Seguridad Operacional
Este caso tiene una enorme relevancia porque vuelve a poner sobre la mesa un tema que la aviación viene estudiando desde hace años: el bienestar psicológico y el rendimiento humano son componentes fundamentales de la Seguridad Operacional.
La industria aeronáutica ha comprendido que un piloto puede:
- estar técnicamente muy bien preparado;
- tener sus habilitaciones y exámenes médicos vigentes;
- demostrar un desempeño profesional adecuado;
y, aun así, atravesar una situación personal o psicológica que afecte significativamente su capacidad para desempeñarse con seguridad. Por esa razón, muchas autoridades y operadores han fortalecido programas de apoyo, reporte y seguimiento del bienestar de las tripulaciones.
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